Rosácea: causas, síntomas y tratamiento.

Rosácea: causas, síntomas y tratamiento.

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta los vasos sanguíneos y las unidades sebáceas, que segregan grasa, que tenemos en la parte central de la cara. Suele aparecer en las mejillas, nariz, frente y mentón con un rubor y un enrojecimiento conocido como eritema, que pueden ser transitorios o permanentes.

También aparecen arañas vasculares, que se aprecian como ramificaciones de los vasos, pápulas y pústulas. Cuando la enfermedad evoluciona, sin haber recibido tratamiento, pueden desarrollarse otras alteraciones en la piel, en los vasos sanguíneos y hasta en el ojo.

Existen cuatro subtipos de rosácea:

  • Eritemato-telangiectática que se manifiesta con un rubor y coloración rojiza permanente. Su marca característica son estas "arañas vasculares" de las que hablábamos.
  • Papulopustular que muestra, además del rubor y el enrojecimiento, granos enrojecidos, que pueden contener pus, o pústulas.
  • Fimatosa se presenta con un engrosamiento de la piel y nódulos superficiales irregulares. Puede afectar a nariz, mentón, frente, mejillas y orejas.
  • La rosácea ocular que suele generar una sensación de "cuerpo extraño" en los ojos, con picazón y ardor. Además, se observan ojos y párpados enrojecidos, secos e irritados, cierto grado de fotosensibilidad y visión borrosa y orzuelos frecuentes, entre otras cosas.

Causas

Realmente, no existen aun causas determinadas por las que se produce. Sin embargo, se han observado aspectos comunes y cierta relación con otras enfermedades que podrían ser la base de que se produzca.

Los expertos afirman que las personas con rosácea muestran ciertas cualidades “anormales”:

  • Sufren más vasodilatación y respuesta inmune.
  • Muestran un mayor grado de depresión, esto puede deberse a que se asocia la enfermedad con falta de autoestima.
  • Son más tendentes a sufrir celíaca, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, el síndrome del intestino irritable, sobre todo debido al sobrecrecimiento bacteriano intestinal y la infección por la bacteria Helicobacter pylori.
  • Otro aspecto importante es que son más sensibles a la luz solar, de hecho la rosácea parece empeorar ante el sol.

También es importante tener en cuenta que existe una relación entre la alimentación y la rosácea. Así, alimentos como el queso, el chocolate, los lácteos, el alcohol... pueden desencadenar o empeorar sus manifestaciones.

Tratamiento y prevención

Por desgracia, la rosácea es una enfermedad que todavía no tiene cura. Por tanto, lo único que podemos hacer es prevenirla y mitigar sus efectos.

Para su prevenirla lo básico es evitar los factores desencadenantes; y para tratar sus síntomas debemos:

  • Evitar el sol y usar bloqueador solar diario con SPF de 30 o más, de amplio espectro, contra el conjunto de la radiación solar. También es recomendable evitar el calor y la exposición en ambientes con temperaturas cálidas o extremas, especialmente si son húmedas.
  • Evitar los baños de vapor.
  • Evitar los aliños, el alcohol y la cafeína y consumir con moderación chocolates, nueces, almendras, quesos maduros, y todo aquel alimento con un contenido alto en precursores hormonales.
  • Se recomienda evitar exfoliantes y productos que irriten la piel.
  • Evitar cosméticos que contengan alcohol, aceite, fragancia o conservantes y resecantes. En general, todos los tratamientos para este tipo de piel deberán ser específicos para esta tipología y aptos para pieles sensibles.
  • A veces, se aconseja el uso de fármacos como el metronidazol, el ácido azelaico, la ivermectina, antibióticos o isotretinoína; para eliminar las lesiones inflamatorias, las infecciones o controlar el eritema.